Buscando sexo fuera del matrimonio



Carolina jadeaba de placer después de correrse, aun tenía su consolador dentro de su coño cuando se encendió un cigarrillo. Acababa de tener un orgasmo aburrido, plano y previsible como todos los orgasmos de los últimos meses. Echaba de menos esos orgasmos que la dejaban temblando, agotada y sin fuerza en las piernas. Echaba de menos a Carlos su marido.

Llevaban casi un año sumidos en una crisis matrimonial, él no estaba cuando ella lo necesitaba. En unos meses Carolina había perdido todos los pilares de su relación matrimonial, el cariño, el respeto y el sexo. Sobre esas bases siempre había construido Carolina sus relaciones de pareja. Ahora el poco tiempo que pasaba con su marido era para discutir y escuchar reproches.

Apagó su cigarrillo, sacó el consolador de su sexo ya relajado y apagó la luz de la mesita de noche. Carolina se durmió dando vueltas a la idea que rondaba su cabeza desde hacía unos días. Necesitaba satisfacer sus deseos sexuales con un amante, necesitaba recuperar esas sensaciones tan maravillosas de un buen orgasmo. Pero tenía que elegir a una persona, debía de ser alguien de suficiente confianza para contarle sus problemas. No quería acostarse con cualquier ligue en una noche de fiesta y borrachera. Quería a una persona especial.

No tardó en encontrar a la persona adecuada, en sus sesiones de placer onanísta siempre fantaseaba con Luís. Un amigo de la facultad, lo conoció en el último año de carrera. Se liaron en una noche de fiesta, estuvieron un tiempo tonteando pero con el tiempo se convirtió en un buen amigo. Uno de esos que sabes que aunque pases tiempo sin saber de él siempre puedes contar con él. Carolina sabía que una simple llamada era suficiente.

De Luís siempre recuerda sus manos grandes y suaves, sus caricias, su sentido del humor y también de su enorme polla. Tenía la polla más grande con la que nunca había follado. Sólo se acostaron una vez, pero fue suficiente para no poder olvidar nunca semejante pollón. Era grande y gorda. Carolina se durmió cachonda y excitada pensando en la polla de Luís.

Al levantarse después de desayunar descolgó el teléfono. Llamó a Luís, hacía cerca de un año que no se veían y con la excusa de invitarle a cenar a su piso de casada que él aún no conocía quedaron para el viernes noche. Cuando llegó el momento Carolina estaba nerviosa y excitada. Sonó el timbre, al abrir vió a Luís igual de guapo que siempre. Se besaron y se acomodaron. Luís preguntó extrañado por la ausencia de su marido y Carolina aprovechó para disparar directa y sin vacilaciones.

Le contó toda su história, que estaban a punto de separarse y que llevaba tres meses sin follar. Luís tardó en reaccionar unos segundos suficientes para que Carolina se abalanzara sobre él y le besara en la boca. Un beso largo y húmedo, se abrazó a él y lo fue guiando hasta la cama.

Tumbados seguían besándose sin parar. Ella lo sujetaba cariñosamente de la cabeza mientras Luís no dejaba de sobarle su coño por encima del vaquero. Un beso fue suficiente para encender la chispa. Carolina se quitó la camisa, no llevaba sujetador y dejó al aire sus pequeñas tetas para que Luís pudiera entretenerse con ellas lamiéndolas y mordiendo sus pezones duritos sin parar. Le metió la mano en su coñito mientras la besaba, lo abrió bien para meterle los dedos en su sexo empapado de flujos. Carolina estaba muy excitada y quería sentir su gran polla dentro de su coño caliente.

Le quitó el pantalón y las braguitas para poder lamer y chupar bien su coño. Mientras lo chupaba le metió un dedo dentro para masturbarla. Carolina gemía y jadeaba de placer, con su mano sujetaba la cabeza de Luís para que no parara de chupar y abría bien sus piernas para dejar todo su coño bien abierto. Cerró los ojos y se relajó mientras disfrutaba.

Se montó encima de su amante, cogió su polla guiándola hasta su coño mojado y se la metió toda entera. Comenzó a moverse arriba y abajo sin parar. Estaba disfrutando como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Luís la abrazó mientras seguían follando, la rodeó con sus brazos y la atrajo hacia su pecho.

Carolina estaba ya muy cachonda, estaba a punto de correse cuando se puso a cuatro patas y pidió a Luís que se la metiera toda entera sin parar. Luís la cogió de las caderas mientras la follaba sin piedad. La apretaba fuerte para que sintiera bien como su polla la penetraba.

Carolina comenzó a gritar y a gemir de placer, sus rodillas flaquearon y se dejó caer sobre la cama mientras Luís seguía penetrándola sin parar. Su coño comenzó a contraerse mientras se corría y a Luís le costaba más penetrarla.

Carolina se dió la vuelta y lo rodeó con sus piernas para que Luís siguiera follándola suavemente. Sacó su polla a punto de correrse y Carolina disfrutó chupándola y pajeándola hasta sacarle toda su leche. Una corrida caliente que resbaló por sus manos mientras Luís jadeaba sin parar.

Hacía tiempo que Carolina no disfrutaba tanto con el sexo. Su amante la supo satisfacer con un buen polvo romántico y desenfrenado a la vez.

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